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La mujer y sus espacios
Las palabras señalan un lugar, un significado, certifican inexorablemente un función. Desde el lugar del psicoanálisis, cabe la pregunta, la indagación, así, si se trastea el lugar que ocupa la mujer en las historia de la civilización, desde los mitos, leyendas, reconocemos que ocupa un lugar idealizado y santificado, que cualquier corrimiento de este lugar beatificado la hace caer rápidamente al de malvada o bruja.
Desde la idealización, la mujer ha tenido que sostener todas las funciones posibles: madre, esposa, hija, trabajadora dentro y fuera de la casa, como si se estableciese que cuanto más, mejor. Si no corremos de este concepto, solamente descriptivo de actos y acciones, entramos en otro espacio que es el de la subjetividad de cada femineidad. Toda mujer está inmersa en la cultura surgente, en su historia personal que le otorga modelos a identificarse o para huir; es decir, que la subjetividad, ora dando el estilo, el modo que cada espacio que la mujer ocupa tendrá.
La cultura fija estereotipos de lo que es la familia "normal", y en esto también entraría el concepto de "ama de casa". Pero debemos pensar que no es solo el acto lo que define su función, porque limitamos su análisis. Este nos permite discriminar, desde qué lugar, desde qué deseo, creatividad, salud, vida, se lo realiza y esto va más allá de cuánto hace la mujer, porque el "hacer" puede ser delegado a otros, mientras que el deseo no.
La mujer como ser individual, está enfrentada a reconocer que "no puede todo", y así buscará su individualidad y su espacio en el mundo para existir sin que se idealice su lugar, porque además es un ser humano.
Lic. Marta Craichik
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