El placer por la música
El sonido nos acompaña desde antes del nacimiento y la música, esa sucesión de sonidos armónicos nos trae desde pequeños.
La repetición y el ritmo sirven de interacción entre el recién nacido y su madre, y se establece una correspondencia que estimula el vínculo que promueve la comunicación y el sentimiento de confianza.
¿Por qué la música genera emociones y una gama variada de afectos?
Comprobamos que le sonido y la música son ilimitados, nos llegan de todos lados, nos rodean, a veces duelen, las más nos producen placer, el sonido está en la naturaleza misma: el viento, el agua, las aves, etc.
Nos gestamos en el sonido de los latidos del cordón umbilical, lo que llegaba a través del líquido amniótico. Es decir que hay una relación estrecha entre la música y el cuerpo. Se ha dicho que el músico, está por fuera del sentido, está más cerca de la emoción, más cerca del cuerpo.
Pareciera entonces que el sentimiento sería el tema de la música, opuesto a la escritura que debe tener sentido.
De ahí que la música crea una ilusión en cada uno, de una presencia que permita crear resonancias emocionales con una sensación de sostén que produce alivio.
Este poder afectivo que posee la música, está, probablemente unido, en la temprana experiencia vocal del niño, con su madre, no sólo su palabra, también el ritmo, cadencia de la voz, su respiración.
Reconozcamos en nosotros mismos cuando escuchamos música como ésta se acompaña con tarareos, ritmos de pies y manos.
Es decir que la música encarna representaciones internas con significados emocionales porque está relacionada con la memoria y recuerdos.
¿Qué recuerdos fluyen de la canción para provocar sentimientos sin palabras?
Buscamos la música como lugar de sostén interior, ella nos estimula y protege; en un sistema que se formó en nosotros, antes de aprender a hablar pero que contenía la tensión, aliviaba el displacer. Es decir que la música actúa en apoyo y hace aparecer emociones obturadas.
Sin embargo la música es un arte misterioso, en la que el universo, las emociones de amor, odio, pasión se expresan sin palabras, solamente a través de resonancias y ritmos.
Así nos gestamos y crecimos, pareciese que el cuerpo que palpita sería el origen de la música.
Lic. Marta Craichik |